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A escondidas

el Miér Mayo 06, 2015 10:36 pm

Sinopsis:
Xavier Alexander Lugent…
 Ese chico era el centro de mi mundo, aunque nadie lo sospechara.
A veces me preguntaba ¿Lo sabría él?

Julia tiene un secreto. Ella suspira por el chico más popular del instituto. Pero, ¿Con quien se encuentra protegida por las sombras de la noche? Puede ser que alguien más comparte su corazón… ¿Por qué ocultarlo?


Hola chicos, déjenme presentarme, pertenecí a la vieja escuela de PR de hecho han pasado más de tres años desde que he estado en un foro de nuevo y me dije "por qué no?", así que ahora estoy por aquí y aprovecharé para compartir algunas cositas que he escrito durante todo ese tiempo. Sólo soy una aficionada más, así que  pido algo de comprensión xD
Invitado

el Miér Mayo 06, 2015 10:39 pm

Primer día de clases después del verano.


Mi casillero se atascó y Peter “el chico nuevo” (y que conste en actas que él es el chico nuevo desde hace dos cursos) me miraba expectante desde el suyo, esperando a que le diera una de esas miradas tan practicadas de “damisela en apuros” para venir a ayudarme.
¿Podrían los hombres ser más estúpidos?


- Ohhh Julia… ¿Qué tal el verano? No es por nada pero cuando llegan las vacaciones tu simplemente desapareces y no es como si salieras de la cuidad, simplemente te las arreglas para desaparecer sin si quiera salir de aquí… Digo es un caso digno del análisis de expedientes secretos x – Dijo Aimee con el ceño arrugado y la boca fruncida demostrándome su molestia y desaprobación. Aimé, mi mejor amiga, era rubia, estilizada y adorable. Hablando objetivamente, si ella se esforzara en conseguir lo que deseaba… Podría tener al chico que quisiese.


Robert, el novio de Beth Simerlow -una de las populares porristas-, siempre la miraba con anhelo cuando creía que nadie lo veía. Incluso asistía a nuestras obras, eso solo confirmaba mi teoría ¿Podían ser los hombres más estúpidos?


Entonces para mayor colmo escuché tras de mí las risas tontas  y melodiosas de las porristas descerebradas… Estas chicas eran la representación perfecta del cliché en las películas. Altas, esbeltas, irritantes y con menos que pocas neuronas. A veces me daba lástima por ellas, no debía ser fácil copiarse de las películas para ser las perras estereotipadas que eran todo el tiempo.
Hillary, su líder, me miró de reojo con malicia y agitó su cabello con una extraordinaria gracia hacia Peter que aún seguía esperando por mi señal SOS – y ahí estaba mi próxima interrogante… ¿Cómo rayos hacía para que ese simple movimiento se viera tan sexual? -  lo que hizo, sin sorpresa por supuesto,  que Peter abriera la boca como un pez fuera del agua, antes de darse cuenta de mi repetida y acusadora mirada de “ves por qué nunca saldría contigo” para después sonrojarse y alejarse como si lo estuviese persiguiendo la parca.


Sonreí con suficiencia… No solo por haberlo hecho sentir como el típico chico que era, también sonreí porque luego de las porristas venían sus escoltas, los jugadores estrella de futbol americano.
Escuché algo como “¿Podrían hacer una entrada diferente por una vez?” por parte de Aimee, pero la ignoré buscando con disimulo solo una cara… Y con ella unos ojos verdes que me hacían estremecer, mi cliché personal, mi momento fangirl/descerebrado del día.


Y ahí estaba Xavier, el flequillo de su cabello negro caía grácilmente sobre su ojo derecho dándole ese toque despreocupado -que apostaba a que solo yo sabía que era falso-, Xavier era todo preocupación y profundidad ¿Podía ver él su interior de la misma forma en la que lo hacía yo?


- Actrices Freak – Murmuró con una exagerada tos uno de los chicos cerca de Xavier y él le obsequió a todo el pasillo una media sonrisa de infarto, pero no por el comentario en sí, quizás por lo inmadurez de su compañero que tenía la misma rutina cuando encontraba a las chicas de mi conjunto... La burla en sí no era algo que pudiese causarle risa a alguien como él.


- Estoy horrorizada… ¿Cómo es que no le agradamos a los chicos populares? ¿No saben ellos cuanto nos esforzamos? – Preguntó Aimee con fingida tristeza que luego sustituyó por una mueca de aburrimiento.


Yo solo negué con la cabeza pero la sonrisa me delataba, verlo en las mañanas alegraba mi día. Aimee trató de ayudarme con mi casillero murmurando una confusa conversación con la pequeña puerta de metal -como si esta fuera a escucharla- cuando una voz agradable y masculina nos sorprendió.


- Déjenme que las ayude – Dijo Robert acercándose y destrabándolo con una facilidad casi ridícula. “Guaoooo” pensé… El chico deportista llegaba tarde y se arriesgaba a llegar aún más tarde solo por ayudarnos, corrección, por ayudar a Aimee.


La vi sonrojarse y miles de comentarios malvados vinieron a mi mente. Pero no los dije, no los dije aún ni cuando Robert se había marchado, yo no tenía derecho. Además, cuando quise bromear sobre ello… vi un brillo salvaje y complacido en la mirada de mi amiga, como si hubiese encontrado la resolución hasta ahora perdida.



Sentí reconocimiento, Aimee estaba guardando algo de mí, y eso al contrario de molestarme me hacía sentir emocionada por ella. Ahora, si Robert le rompía el corazón, si se burlaba de ella, yo iba a asegurarme de romper algo suyo. Quizás no su corazón pero sabía de tres amiguitos inseparables que al ser golpeados lo dejarían con voz de soprano de por vida...
Invitado

el Miér Mayo 06, 2015 10:48 pm

El día había transcurrido de forma apresurada, antes de que me diera cuenta ya estábamos en clase de teatro. Al contrario del resto de las chicas sufridas que no son populares yo adoraba estar en el instituto, sobre todo disfrutaba mis clases extracurriculares de teatro y como en el descanso podía mirar a Xavier desde lejos, un punto casi irreconocible que brillaba con luz propia en la cancha.


- Tengo algo para ti – Me interpeló Morgan haciéndome apartar la vista del campo. Sonreía de forma infantil y contagiosa.


- ¿A mí? – Dije estúpidamente e hice una mueca ante mi respuesta.


- Cuando lo vi en Nueva York… Yo solo… - Empezó a decir, pero al final solo asintió luciendo un tanto apenado. Él era encantador, era alto, no tanto como Xavier, pero era bastante guapo para los estándares de la clase y actuaba como nadie en toda la escuela, siempre terminaba protagonizando las obras con Aimee y arrancando más que un eventual suspiro. Así que le devolví la sonrisa como si entendiera por qué él me iba a dar un obsequio a pesar de que no tenía ni idea.


Logré ver por el rabillo del ojo a Aimee que estaba mordiendo su labio, mirándonos como si fuéramos la maldita pareja del año y de pronto lo entendí… No quería entenderlo, pero lo entendí y no me gustó lo que entendí.


Es decir… Morgan es perfecto, de verdad que lo es. Nunca lo había pensado. Sin embargo, él simplemente no es Xavier. En ese momento regresé la mirada hacia Morgan –que ya había sacado, quien sabe de dónde mi obsequio- un poster mediano pero increíblemente conservado y enmarcado de Moulin Rouge, una película de las tantas que he mencionado más de mil veces cuando nuestro grupo se sienta a hablar de actuaciones y futuras obras.


Y no puedo evitar sonreír de nuevo, a pesar de lo que ya sé y de que está mal alentarlo en lo más mínimo. Tan solo no podía creer que él lo recordase. No era como si no lo hubiese mencionado mil veces, pero de las mil cosas que digo mil veces él recordó una de mis películas favoritas y lo tomó en cuenta cuando estuvo en Nueva York.


¿No era eso adorable? Eso me hizo sentir un tanto miserable porque no estaba ni cerca de considerar sus sentimientos. No estaba siendo frívola, insensible o insufrible, pero era un hecho que ya había alguien más en mi corazón.


- Guaooo… Gracias Morgan ¡está maravilloso! Solo lo había visto por internet – Dije emocionada tomando el presente sin darme oportunidad de dudar, no quería ser grosera.


Un coro de silbidos y abucheos nos envolvió durante unos instantes que a mí se me hicieron eternos. Morgan hizo una reverencia y yo no puede evitar reírme tontamente, era raro reír de esa forma… Nunca me imaginé sonreírle así a otro que no fuera Xavier.


Al final terminamos hablando los tres… Morgan, Aimee y yo. Y por primera vez reconocí en su mirada simpática algo más que simple simpatía, vi interés y orgullo por haberme sorprendido, eso hizo que mi estómago se anudara. No me gustaría tener que lastimarlo. Pero si dejaba que las cosas continuaran así, esa era la forma en la que terminaría.


Estábamos enfrascados en un profundo debate sobre unas escenas -de nuestro actual número musical- en el aparcamiento cuando las porristas y el equipo de futbol salieron con su acostumbrado bullicio. De pronto sentí nervios teniendo a Morgan tan cerca de mí en un lugar lejos de nuestro confortable teatro improvisado y donde Xavier pudiese vernos. No es como si estuviésemos siendo escandalosos o inapropiados y no era como si entre tantas personas que estaban en el estacionamiento saliendo de sus clases particulares fuese a mirarme a mí. De pronto noté la ausencia de mi amiga, no sé cómo no me di cuenta cuando Aimee nos dejó solos.


Cuando alcé mi mirada vi a Xavier dándole un beso rápido de despedida a Hilary, quien era su novia, y ella no terminó la fugaz exhibición pública sin darle antes un apretón sobre su trasero. Sentí ese familiar estrujón en mi estómago cuando los veía juntos, luciendo como la pareja perfecta.


Cualquiera pensaría que después de ver esas demostraciones de cariño durante todo el curso ya estaría acostumbrada, pero odiaba admitir que no lo estaba. En parte porque eran escazas y claro que nunca se lo admitiría a nadie más que a mí misma y a veces ni eso. Era una bendición de la humanidad la capacidad de mentirse a sí mismos, aunque funcionara solo a veces.


Morgan me dijo algo pero no logré escucharlo, entre el ruido y mis persistentes pensamientos, así que solo asentí y mordí mi labio para ocultar la frustración que sentía. Me quedé helada cuando su boca rozó la mía con delicadeza, pero con seguridad. Solo me quedé allí parada mientras él me besaba, lo cual no fue desagradable pero, realmente no disfruté. Silbidos llegaron a mis oídos y pude sentir que mis mejillas se calentaban tanto que pensé que de mi boca saldría lava ardiendo en cualquier momento. Se separó de mí y los silbidos aún seguían aunque menos insistentes.


- Así que supongo que te veré mañana – Dijo Morgan pasando una rosada lengua por sus labios, acariciando con sutileza mi mejilla y dándome un último beso rápido en la frente antes de desaparecer.


Asentí aunque él ya no me estaba viendo porque estaba dirigiéndose a su auto.


- La Freak se quedó muda – Gritó uno de los chicos, lo que me hizo reaccionar, sin mirar a nadie y con las manos temblorosas traté de insertar la llave en la puerta, juré que sentí el peso de la mirada de Xavier en mi nuca, pero cuando me voltee disimuladamente para comprobar, él estaba mirando hacia adelante en su volante, no estaba segura pero tenía la impresión de que sus manos estaban apretándolo con fuerza, luego salió del aparcamiento más rápido que un rayo.
Invitado

el Jue Mayo 07, 2015 7:08 am

Así transcurrió la semana hasta el viernes y nada… Simplemente no pasaba nada. Morgan pareció darse cuenta que debía ir lento conmigo, lo que estaría bien si yo estuviese pensando en tener algo con él. Así que como parte de su ofensiva se mostraba más amistoso que otra cosa, pero muy cercano, y en contadas oportunidades me robó besos castos cuando me distraía.


Viernes.


Eran las 11 y 15… Ya iba 15 minutos tarde.



Mamá y papá debían estar más que dormidos, pero no me moví, aún así no salí afuera. No hasta que oí el ruido de piedritas chocando contra mi ventana. Cerré los ojos y me estremecí cuando al abrir la ventana el aire frío golpeó contra mí. Tenía puesta mi camiseta favorita con el logo de MTV sacando la lengua y el pantalón de mi pijama con murciélagos mostrando sus adorables colmillos, iba a tomar mi sudadera que estaba doblada en algún lugar del closet… Que realmente era de él, pero definitivamente estaba apurado y de todas formas yo estaba un poco acalorada.


Vi la sombra del culpable de tirar piedras a mi ventana bajo el árbol de la esquina, podía decir por la forma en que movía el pié con insistencia que estaba impaciente. Las manos me sudaban y me resbalé casi al final de la bajada, lo que provocó que mi trasero se mojara cuando chocó contra el rocío del césped.



“¡Mierda! Que buena entrada” Pensé – ¡Ouch! – Dije en voz alta.


- ¿No pensabas venir? – Dijo una voz con irritación tras de mí, miré hacia el árbol donde estuvo parado hace unos segundos. Tuvo que correr para llegar hasta aquí en el instante en el que caí. Me puse de pie con rapidez y me tambalee con torpeza, por lo que él tuvo que sostenerme. Alejé mi brazo sintiéndome cohibida. ¿Por qué me estaba comportando así? Me pregunté mentalmente.


- No… Es solo que me quedé dormida – Dije sin mirarlo a la cara, él tomó mi mano sin decir nada más y nos dirigió a la parte de atrás de nuestras casas, el punto ciego donde nadie podía vernos. Me senté en las mantas que seguramente él había colocado mientras me esperaba. Aún en ese momento no miré hacia su rostro, seguí con la mirada esquiva… Como si de pronto descubriese que mis pies descalzos fueran más entretenidos que besarlo mientras las estrellas desaparecían arriba de nosotros.



- Nunca te quedas dormida – Lo escuché decir estoico, pero su linea era claramente acusadora.


- Estaba algo cansada, iba a dormir esta tarde pero no pude… Aimee y yo fuimos de compras y llegué algo tarde para la siesta – Dije demasiado rápido como si tuviese que defenderme.


- ¿También viste a ese chico? – Preguntó en un tono agrio - ¿Estuvo con ustedes? -



- Morgan, se llama Morgan – Le dije pateándome mentalmente y luego sentí una punzada de remordimiento, por disfrutar de unos momentos libres con Morgan de forma tan natural, sin escondernos, delante de todos. Lo que yo anhelaba hacer con el chico que ahora tenía al frente.


Escuché su resoplido y mordí mi labio sin saber que estaba haciendo. Él se arrodilló delante de mí pero aún así no alcanzaba a mirar su cara, el era así de alto. Estaba mirando su pecho estúpidamente y me forcé a mirar un poco más arriba pero solo me encontré con su clavícula. No sé si solo me pasaba a mí pero nunca había visto una clavícula más sexy. ¿Quién rayos además de mi pensaba en clavículas de esta manera? Pensé “Dios soy rara” desviando mi pensamiento.



Su mano se posó bajo mi barbilla sorprendiéndome, alzó mi rostro para que pudiera mirarlo a la cara, me encontré con sus ojos verdes que en medio de la noche y de la lámpara de gas que usábamos parecían brillar, eran fantasmales y hechizantes. Él era tan hermoso… Más hermoso que el poema más profundo o la tonada más sincera, más hermoso que cualquier cosa que haya visto en mi vida.


- ¿Qué estás haciendo? – Preguntó y vi como su mandíbula se apretaba.


- Yo… No lo sé – Respondí en un susurro sin parar de mirarlo, sus ojos parecían heridos y sentí tristeza porque sabía que era por mí, yo lo había causado.


- Te… ¿Te gusta? Te has dejado besar por él. Obviamente tiene que gustarte ¿No? – Dijo con demasiada prisa como si no quisiera dejar salir esas palabras de su boca y las haya escupido de un golpe.



- ¡No! – Dije sintiendo que mis ojos ardían.


Xavier me ignoró.


- ¿Pero que pasa conmigo? ¿Con nosotros? ¿Vas a arriesgarte a perderme? – Preguntó y ya no sonaba frágil, sonaba más bien seguro de sí mismo, como si estuviese demasiado seguro de mi respuesta, como si nunca hubiese tenido oportunidad de responder algo que a él no le gustase escuchar.


Lo miré ahora molesta, las lágrimas ya no eran una amenaza… Ahora me sentía furiosa. Me puse de pié y lo dejé ahí arrodillado como el idiota en el que se estaba comportando...
Invitado

el Jue Mayo 07, 2015 7:18 am

- No crees que Morgan tenga oportunidad ante ti ¿No? – Pregunté alzando la voz.


- Yo no dije… Yo solo – Empezó a decir acercándose, pero lo corte.


- Eres tan… Egocéntrico – Gruñí apretando los puños, sintiéndome como una estúpida.


- Julia no… - Trató de decir de nuevo.



- Pues Morgan es guapo, inteligente, tierno, es libre y está interesado… Muuuy interesado en mí. Tanto que puede que lo acompañe al baile de bienvenida – Solté dandole la espalda para poder mentirle con convicción. 


Sentí que me abrazaba por detrás, y recordé una vez cuando mencionó que le encantaba poder abrazarme así. Hilary era demasiado alta como para que él pudiese colocar su mentón sobre su cabeza con comodidad.



Y sé lo que a estas alturas estarán pensando: Que Xavier es una basura y que yo soy la idiotez encarnada, pero no exactamente. El papá de Hilary era el director del instituto y prácticamente lo amenazó para que continuase con su hija una vez que se enteró de su relación. Cuando Hilary se antojaba de algo su padre le daba lo que quería. Consiguió a Xavier por medio de su beca deportiva universitaria, lo presionó… Pero aún así, tener ese conocimiento no lo hacía fácil siempre para mi.


Cuando el cometió la estupidez de involucrarse con la rubia sin neuronas, nosotros no éramos nada. Habíamos sido buenos amigos en nuestra niñez y luego había surgido algo más, pero nos enemistamos y pasó más de un año para que retomáramos contacto a pesar de ser vecinos. Para entonces habíamos cambiado, él se había convertido en un deportista popular y yo había descubierto mi vocación por el teatro. 


Para cuando nos dimos cuenta que aún había sentimientos la rubia ya estaba encaprichada.


- No lo puedes decir en serio… No puedes decir eso en serio cuando apenas hace una semana estuvimos aquí y dijiste que me amabas Julia – Clamó mientras apretaba sus definidos brazos a mí alrededor, mi corazón se hundió con pesar. 


Me volteé aunque con dificultad por la fuerza de su abrazo. Y cuando alcé la vista hacia su rostro algo húmedo salpicó mi mejilla y vi con culpable satisfacción como las lágrimas rodaban por su rostro.


Mi mano se movió por voluntad propia tras su nuca intentando bajar su cabeza hacia mí, Xavier accedió sin dificultad y nos fundimos en un beso intenso, primero fue un roce inocente y luego se llenó de emociones contradictorias; miedo, preocupación, amor, deseo, impotencia.
Nos separamos en busca de aire.



- Esto es tu culpa – Murmuró inclinándose para que se tocaran nuestras frentes. Y supe a que se refería… Di un paso atrás dispuesta a discutir y me miró negando con la cabeza - No vayas a molestarte ahora Julia, sabes que es cierto… Pero tú, tus malditos prejuicios fueron los que alimentaron mi cobardía y nos mantuvieron en esta situación – Dijo sentándose con cansancio en la hierba. Yo iba a hablar pero no podía defenderme sabía que era así.


Hace ya dos cursos que estábamos juntos… DOS cursos. Pero él ya era bastante popular cuando nuestra amistad secreta se convirtió en algo más. Y yo preferí que siguiéramos así, yo me negué a hacerlo público cuando él me lo propuso. Me negué por muchas cosas – O eso es lo que me decía a mí misma - En primer lugar no quería que perdiera oportunidades por mi culpa, luego estaban mis amigos, ellos y yo disfrutábamos de ser anti-Porristas/deportistas, era más por tradición de nuestro club de teatro que por otras cosa.



Debía aceptar que incluso yo había sido egoísta. El equipo de futbol siempre tomaba más del presupuesto esperado y eso incluye a las porristas, así que nuestro grupo de teatro siempre tenía que recaudar fondos desesperados para salir adelante. Y por último aunque él no lo supiera… Tenía miedo de que él se aburriera de mí, temía que cuando eso pasara no pudiese enfrentarlo delante de todos, temía de Xavier se burlara de mí y que todo el mundo me viera recoger los pedazos luciendo todo lo patética que podía llegar a ser. A veces no tenía la confianza de mantener su interés, no cuando él tenía a Hilary tras él.


Suspiré… y miré mi reloj.  Xavier sonrió con amargura - ¿Tienes una cita mañana o algo? – Preguntó con sarcasmo.



Negué con la cabeza… Él no sabía que Morgan me había invitado al cine, pero como yo le dije que no, no hacía la gran diferencia. Iba a sentarme a su lado cuando él me atrajo hacia si y quedé arrodillada dentro de sus piernas, nuestros pechos tocándose, nuevamente nuestros rostros tentadoramente cerca, tan cerca que me invadió su olor, un olor único… Un olor fuerte con un toque dulce que lo hacía embriagante.


- Igual a ti no te gustan rubios – Dijo con una media sonrisa refiriéndose a Morgan.


- A ti tampoco – Respondí devolviéndole la media sonrisa refiriéndome a Hilary.
Y fue él quien esta vez vino por mis labios exigiéndome toda la atención que le había sido negada durante esta semana.



- No quiero que sus besos… Borren los míos. No lo quiero a él tocándote… No quiero que él sea el que deje una impresión en tu cuerpo al final del día. Ni a él ni a nadie -  Susurró contra mis labios. 
Invitado

el Jue Mayo 07, 2015 7:24 am

Yo solo pude asentir, sabía bien a lo que se refería… Yo sentía la misma agonía cuando lo miraba con Hilary aunque fueran pocas esas veces, aunque no fuera sincero.


Sus labios bajaron por mi cuello y yo me acerqué incluso más a él, aunque eso parecía imposible, beso la curva de mis pechos y solté un gemido involuntario cuando su mano masajeó uno de mis pezones sobre la tela. Entonces me soltó nuevamente dejándome desorientada, apretó mis brazos con fuerza.


- ¡Diablos Lia! Y definitivamente no quiero a nadie más llevándote al baile – Dijo serio.
Hice una mueca mientras me recuperaba…


- No importa Xavier… Iré con Aimee como siempre – Le dije con una sonrisa resignada.


- No… Aimee puede que termine yendo con alguien – murmuró.


- ¿Qué? – Pregunté sorprendida.


- Robert, creo que va a pedírselo… ¿Sabes que terminó con Beth? – Me preguntó.


- No… ¡Guaooo! ¿Él no pensará burlarse de ella no? – Pregunté irritada refiriéndome a Aimee.


- No – Lo miré ceñuda - ¡Lo juro Julia! El está elevadísimo por Aimee y yo le aconsejé un poco – Dijo pensativo mirando hacia otro lugar. Sabía que estaba pensando en lo que nosotros no teníamos.


Acaricié su rostro y el volteó a verme otra vez.



- Me sentí como un hipócrita diciéndole que hiciera lo que debí haber hecho yo – Dijo mojando sus labios con su lengua antes de mirarme fijamente, sus manos calientes nuevamente bajo mi camiseta, ahora acariciando mi abdomen… Y vi en sus ojos… Bueno no sé que vi, pero me asustó un poco. Parecía haber hecho una determinación sin siquiera involucrarme.


- ¿Qué? – Pregunté alarmada, tomando su rostro para que no volteara.


- Nada – Dijo con una sonrisa leve asomándose.


- Xavieeer – Lo reprendí canturreando su nombre. Me  tomó con fuerza y me acostó sobre las mantas dejándome debajo de él. Besó la punta de mi nariz y su cabello rozó mi frente…
- Se terminó Lia – Dijo aún sonriendo. Y el pánico me invadió. ¿Me estaba mandando al diablo? y ¿aún así seguía sonriendo?


- ¿Qué quieres decir? – Pregunté apoyándome en mis codos. Su nariz tocó mi mejilla y siguió deambulando sin destino, dejando un rastro de cosquilleo por donde pasaba. Una de sus manos acariciaba mi pierna y la otra hacía patrones sobre mis costillas. Me estremecí pero en ese momento no supe si por miedo o por el placer de tenerlo acariciándome, el placer de no cansarme nunca de este sentimiento.



- Se acabó bebe – Repitió y sus dientes mordisquearon mis labios con delicadesa. Luego tomó posesión de mi boca de nuevo y ella no quiso hablar más, rindiéndose ante su dueño. Nuestras lenguas se encontraron en un baile más que erótico, es impresionante cuando un beso puede encender así la piel, cuando un beso dado con intensidad y poniendo el corazón, puede desaparecer cualquier temor y convertirlo en una burbujeante felicidad.


Mis manos tantearon sus costados e hicieron un trabajo limpio al quitarle la camisa, él me sonrió con malicia, mientras hacía lo mismo con mi camiseta y besaba cada parte de mí que estaba a su alcance, nuestros torsos de encontraron, piel con piel y lo sentí temblar de anticipación, eso me excitó mucho más, quería arrancar mi sujetador yo misma, el saber que tenía el poder sobre el chico más perfecto, que era mío, ese que hacía suspirar a las chicas en los pasillos. Pero así como tenía la certeza de eso, él también sabía hasta que punto tenía control sobre mí.


- Vaya, vaya, vaya – Escuché una voz tras nosotros y me tensé mientras escuché a Xavier maldecir, pero el efecto se perdió cuando vi su sonrisa.


 - Robert… ¡No puedes ser más oportuno! ¿A qué debo el honor de que salieras de  la cama a estas horas? – Preguntó cubriéndome con su camiseta antes de separarse de mí. Me tapé la cara con las manos, estaba tan roja que podría jurar que casi brillaba.


- Hermano… No lo sabía, quiero decir, me desperté. No es la primera vez que me quedo los fines de semana y cuando despierto en las madrugadas ¡No estás! Así que asumí que estabas haciendo algo indebido como fumar o… ¡No lo sé hermano! Pero nunca imaginé encontrarte aquí afuera con Julia Porter.


- ¿Cómo es que sabes mi apellido? – Pregunté tras mis manos que estaban sobre mi rostro sonrojado.


- Bueno Aimee ha hablado de ti y la he escuchado decir tu nombre unas cuantas veces – Explicó Robert sonrojándose también.



Ahí estábamos en la escena más surrealista que yo haya podido imaginar, los tres sentados en la hierba conversando como viejos amigos hasta que empezó a amanecer y tuve que convencer a Xavier de ello.


- Me voy, ya está amaneciendo – Dije poniéndome de pié sin saber cómo despedirme de él con Robert mirándonos. Él me detuvo tomando mi mano sin levantarse de la hierba.


- No, no lo está – Dijo tironeándome hacia abajo pero me resistí.



- Xavier son las 5 de la mañana… Si miras hacia las montañas a lo lejos podrás verlas iluminadas y si miras arriba verás que ya no hay estrellas que mirar – Le dije citando un viejo poema.


Eso trajo una sonrisa melancólica a su rostro…


- Pero… Yo sigo viendo mi estrella – Dijo sin dejar de mirarme - Ella no deja de brillar – Dijo con seriedad y sentí una calidez inmensa recorriéndome. 


Me incliné e ignorando por primera vez que Robert estaba allí y le di un beso que él me devolvió sin dudar. Me separé sintiéndome débil, como sí él fuera la fuente de mi energía. Xavier suspiró viéndose aún más adorable. Con mi camisa en mano y la suya puesta me fui sin mirar atrás, pero antes escuché a Robert bromeando con él.



- Hermano estás tan perdido – Dijo con camadería.
Invitado

el Jue Mayo 07, 2015 7:36 am

- No entiendo por qué te despiertas tan tarde los fines de semana si te acuestas tan temprano – Dijo mamá abriendo las cortinas.


Miré el reloj bizqueando.


- Son las 10:30… Tampoco es tan tarde – Murmuré sobre la almohada.


- Lo es cuando tienes a personas abajo esperando por ti – Dijo mirándome con reproche.
Alcé la vista confundida.


- Voy a matar a Aimee – Gruñí…


- Ohh vamos Julia no seas grosera y apúrate que te espera con ese apuesto muchacho – Replicó mamá.


Mi corazón dio un brinco ¿Apuesto muchacho? ¿Se refería a Xavier? Por supuesto que no, mamá conocía bien a Xavier, era nuestro vecino. Y Aimee y Xavier juntos en mi sala. No. Entonces ese no podía ser otro más que Morgan, pensé que después de que rechacé su invitación al cine él no trataría más conmigo… Pero bueno después de todo esto era cosa de Aimee si alguien podía hacer albergar esperanzas a Morgan esa era ella.



Lave mis dientes y mi rostro, pero decidí quedarme en pijama para desanimar si eso era posible a ambos. Antes de salir de la habitación levanté mi almohada y pasé los dedos por la camisa de Xavier. 


Sonreí.


- ¿Qué haces aquí? – Pregunté dirigiéndome a Aimee pareciendo sorprendida y Morgan me miró como si yo fuese su regalo de navidad. En serio lamentaba que se haya fijado en mi, un chico como él merecía ser correspondido.


- Pues yo digo que vayamos a casa de Emily a practicar para la obra y luego vayamos por helado – Dijo Aimee emocionada.


- ¡Oye! lo del helado fue mi idea – Dijo Morgan pero me miraba a mí, como informándome que no se había rendido, tal vez después de todo por primera vez Aimee no tenía nada que ver con la perseverancia del chico.


- Ahhh claro, suena bastante divertido… Pero como pueden ver a penas si me he levantado, tengo que bañarme, desayunar y arreglarme. Ustedes no pueden esperar todo ese tiempo – Dije haciéndolo sonar terrible.


- No veo cual es el problema – Dijo Aimee levantándome una ceja.


- No, los alcanzaré – Propuse con inocencia.


- Esperaremos – Dijo Morgan tranquilo.


Y yo estaba haciendo un pequeño berrinche en mi interior, pero me forcé a sonreír.



- Espérenme aquí… Si necesitan algo Aimee sabrá donde conseguirlo – Dije sin borrar la falsa sonrisa de mi cara.


Cuando estaba saliendo de mi habitación choqué con papá.


- Abajo te buscan… en la puerta de la cocina – Dijo papá mirándome ceñudo.


- ¿En la puerta de la cocina? – pregunté confundida.


- Si… Tu mamá dice que hoy estas muy solicitada – Comentó papá de nuevo.


- Esteee… Nop lo mismo de siempre Pa’ – Contesté rodando mis ojos. Iba a bajar las escaleras justo cuando volvió a hablar.


- Pensé que tú y ese chico, el hijo de los Lugent… Ya no eran amigos – Dijo papá. Lo miré sorprendida.


- ¿A qué viene la pregunta? – interrogué mirando su cara.


- Bueno… Es él quien te espera en la puerta de atrás – Soltó evaluando mi expresión, la cual traté de mantener estoica, pero creo que fracase cuando papá asintió y me dejó parada ahí como el cubito de hielo en el que me había convertido. “¿Qué estaba haciendo Xavier buscándome aquí?”  Pregunté con mis pensamientos dando vueltas.


Bajé y vi a Aimee escuchando música en la sala con Morgan…


- Vengo en un momento, tengo algo que hacer – Dije y sin darles tiempo de contestar pasé como un rayo a la cocina. Xavier estaba recostado al lado de la puerta de atrás. Le sonreí nerviosa pero él no me devolvió la sonrisa.


- Xavier… ¿Qué haces aquí? – Pregunté en voz baja.


- ¿Te preocupa que nos vea Morgan? – Preguntó más alto que yo.


- No, nosotros no estamos… – Empecé a decir defendiéndome.



- Vas a salir justo ahora – Dijo con dureza - ¿con él? – Me preguntó, pero sonó más como una acusación mientras me miraba de pies a cabeza.


- Xavier, no es como si hubiese venido solo. Está con Aimee – Gruñí sintiéndome irritada.
- Estas muy bonita – Dijo antes de salir cerrando de golpe la puerta tras él y lo vi entrando en el bosque a paso firme.


Volví a la sala…


- Aimee… Ayer estaba caminando por el bosque, creo que dejé mis audífonos cerca. Voy a ir a buscarlos un momento, si tardo mucho adelantense – balbucee.



 - Pero no los necesitas… Estarás con nosotros – La escuché gritar tras de mí - ¿Estabas discutiendo con alguien? – Preguntó mientras yo corría fuera, tras Xavier.


Lo encontré sentado mirando a la nada, justo en nuestro árbol… Donde nos desvelamos por primera vez, escondiéndonos por si nos descubrían.


- Esto se está saliendo de control – Murmuró con la mandíbula apretada.


- Nada se está saliendo de control Xavier. No ha cambiado nada – Le dije agachándome frente a él, apartó la mirada y frotó su frente con frustración.


- Aimee está empezando a desagradarme – Dijo aún sin mirarme.


- No, no digas eso… Es solo que, creo que ella sabe que terminará yendo al baile con Robert así que no quiere dejarme sola – Le dije acurrucándome contra él, Xavier me estrechó.



- Dile que ya tienes con quien ir – Me apremió.


- Xavier pero no tengo y se sentirá culpable si no voy porque ella tiene pareja – Le respondí.


- Pero si tienes pareja – Me dijo con seguridad. Y antes de poder preguntar a que se refería el siguió hablando - Me tienes a mí… Iremos a los bailes juntos – Aseguró.


- No Xavier… Tú irás con Hilary. No hay ningún problema siempre que regreses a mí en cuanto termine la fiesta, como siempre – Le dije queriendo sonar severa. Me apartó y se puso de pie como si lo hubiese golpeado.



- De verdad… ¿Cómo lo soportas? ¿Cómo puedes decir que me quieres y soportarlo? Porque yo no puedo hacerlo – Gritó pateando el árbol. Me quedé sorprendida, no es como si no hubiésemos tocado el tema antes y el siempre terminaba molestándose, pero nunca lo había visto con esta actitud. También me levanté y toqué su hombro desde atrás.


- Todo terminará bien, este es nuestro último año – Le dije con simpatía. Pero él se alejó como si mi mano lo quemara. Me enfrentó y se acercó a mí con una agilidad que solo un deportista podía tener y me besó con rudeza, con fuerza y necesidad.



- Todo terminará bien… Por qué yo me encargaré de ello – Dijo Xavier antes de regresar a mis labios y morderme con fuerza, no la suficiente como para herirme pero si la suficiente como para dejarme marcada por un buen rato.


Hablando de marcar su territorio.
Invitado

el Jue Mayo 07, 2015 8:06 am

El lunes pasé buscando a Aimee ya que su carro estaba fallando. Estaba molesta conmigo porque el sábado no regresé a casa a tiempo, más de cuarenta minutos después, me dijo que sabía que estaba pasando algo raro conmigo y sus ojos se estrecharon cuando vieron mi boca. Xavier se había encargado de dejar una marca más permanente, un chupón leve que hacían juego con mis labios hinchados de nuestra sesión de besos del lunes en la madrugada, era inapropiado e infantil, pero me gustaba.


  Morgan se mantuvo sonriente pero callado.


Aimee rompió el silencio.


- Entonces… ¿Vas a decirme que está pasando? – preguntó tamborileando el tablero del carro con sus dedos.


- No está sucediendo nada – Le dije rodando mis ojos.


- Ahh nada – Dijo mirándome con molestia y luego ya no dijo nada más en todo el camino.
El sábado en la noche Xavier se encontró conmigo como de costumbre y evitó hablar de todo lo relacionado con Morgan, el baile o cualquier otra cosa que nos hiciera discutir, Robert también estuvo esa noche durante un rato, dándonos luego tiempo para un poco de intimidad, el domingo no nos vimos, por lo menos no hasta la madrugada del lunes.



Cuando llegamos al instituto Hilary estaba sentada sobre el capó de su convertible rosa, esperando a alguien o a algo y no se veía nada feliz. Busqué el carro de Xavier y no lo vi en ningún sitio, así que era a él a quien estaba esperando.


- Vamos adentro – Le dije a Aimee empujándola, no disfrutaba ser testigo de sus encuentros.



- Vamos a quedarnos un rato aquí afuera ¿si? Necesito un cigarro – Dijo antes de sacar uno y encenderlo con su yesquero. Miré a Hilary con disimulo y noté que estaba sonrosada y sus ojos brillosos, como al borde de las lagrimas. No me sentí mal por ella ¿Qué estaba mal? Pues no importaba porque al final ella tendría el hombro de Xavier para llorar, por lo menos públicamente.


- Se ve como la mierda ¿No? – Susurró Aimee en mi oído.


- ¿Quien? – pregunté fingiendo inocencia.


Levantó una ceja con sarcasmo…


- Puede ser, no lo había notado – Contesté encogiéndome de hombros y Aimee asintió burlándose.
Robert venía hacia nosotras y Aimee se puso roja.


- ¿Entramos ya? – Preguntó jalando mi mano.


- Ohhh no lo haremos – Le contesté mordiendo mi labio para no reírme. Me miró sorprendida como si hubiese descubierto su secreto más oscuro y yo solo volví a encogerme de hombros.


- Hola Julia – Dijo Robert alzando sus cejas y sonriéndome con complicidad. ¡Dios este chico no sabía nada sobre el disimulo! “Haré que Xavier le dé una paliza” Pensé irritada. Aimee me miró ahora expectante.


- Buenos días Aimee – Dijo Robert y su tono de voz adquirió una suavidad que no tuvo conmigo hace un segundo.



- Ho… Hola – Tartamudeó Aimee viéndose torpe por primera vez, sus mejillas estaban tan rojas como su cabello.


En ese momento llegó el carro de Xavier y no pude evitar perderme el resto de la conversación de Robert y Aimee. Salió de su auto y como si de un imán se tratara se encontró con mi mirada, eso me hizo sonreír como una tonta y él hizo lo mismo. Hilary se me quedó mirando y me reprendí por mi falta de compostura.



- Si… es decir ¡Claro! – Respondió Aimee a alguna pregunta de Robert y me di cuenta que era LA pregunta. Así que Aimee ya tenía pareja para el baile, estaba feliz por ella. Cuando giré la mirada hacia donde estaba Hilary la vi gesticulando furiosa antes de entrar al instituto convertida en una gárgola escupe fuego. Miré interrogante a Xavier que estaba mirándome de nuevo, pero él solo se encogió de hombros luciendo complacido.


No tardé mucho en descubrir que fue lo que pasó entre ellos, los chismes no se hicieron esperar entre los pasillos, aunque todos parecían una versión diferente a la otra. Que si Xavier era gay, que sí Hilary tenía un novio universitario, que sí Hilary encontró a un chico en el verano. Lo único en lo que concordaban todas las versiones era en que “la pareja estrella” del instituto había terminado.



Después de eso el resto de las clases pasaron como un borrón, no supe como sentirme al respecto ¿Qué creía Xavier que estaba haciendo? ¿Estaría aún en el equipo para la práctica de futbol de hoy? Las preguntas estaban enloqueciéndome. En el almuerzo Xavier no estuvo en el comedor y eso me hizo sentir más ansiosa.


- Oye ¿Qué está pasando? – Le texteé.



No obtuve respuesta.


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- ¿Cómo lo supiste? De Robert… quiero decir – Preguntó Aimee en el descanso mientras yo miraba la práctica desde lejos, pero no vi a Xavier, no sabía si porque no había asistido o si mi paranoia no me permitía encontrarlo.


- El siempre ha estado interesado en ti, es solo que tú no lo habías mirado de verdad – Respondí estoica.


- Basta Alien… ¡Devuélveme a mi amiga! – Me gruñó luciendo molesta de verdad. Observé como los chicos del equipo tenían también su descanso y me giré para verla.


Y me reí al ver su expresión…


- No te rías Julia… Estoy hablando muy en serio – Alzó la voz Aimee y de pronto se hizo el silencio en la habitación. Tampoco es que hubiese gritado tan alto así es que me sorprendí al sentir el silencio.



- Sr… Lidman. Sr… Lugent ¿Puedo ayudarlos en algo? – Preguntó la profesora intranquila ante la perspectiva de que los deportistas fuesen a llevarle problemas a su clase. Alcé la vista demasiado rápido buscando la puerta y ahí estaba Robert y Xavier justo detrás de él, sudando y sonrosado por el calentamiento antes de la práctica, mi corazón empezó a palpitar con una rapidez anormal.


- ¿Están en descanso? – Preguntó Robert luciendo inocente. La profesora asintió confundida.


- Entonces entraré solo un momento – Respondió Robert entrando con una tranquilidad que pude jurar fue ensayada, Xavier lo siguió y me ofreció esa sonrisa de medio lado que tanto me enloquecía, mi sangre empezó a correr con mucha más fluidez por mis venas.


Robert fue directo a Aimee y le plantó un beso en la boca que me hizo abrir los ojos de par en par a mí y al resto de la habitación. Ahora sabía que definitivamente me había perdido  parte importante de su conversación. Vi en Xavier una expresión de hambre en su rostro, una que conocía muy bien y negué disimuladamente con la cabeza.


Robert se separó de Aimee le ofreció una sonrisa de oreja a oreja a todos. Como aún todo estaba en silencio escuché con claridad lo que Xavier me dijo a continuación.


- Aún estoy en el equipo como puedes ver, así que todo está bien – Dijo tentativo.


Asentí…


- Es un alivio – Respondí sinceramente sin saber que más decir.



- No se preocupen más… Ya nos vamos – Dijo Robert fresco indicándole a Xavier la salida. Pero Xavier se inclinó y me dio un beso en la frente antes de seguirlo. 


Después de que mis latidos se estabilizaron noté que las conversaciones a nuestro alrededor se reanudaron, pero las miradas continuaron. A Aimee la miraban como diciendo “!Perra suertuda!” pero a mí me miraban como a un bicho raro, como diciendo “¿Y eso que rayos fue? ”. Morgan simplemente me dio una mirada triste desde la esquina en la que se encontraba leyendo un guión.


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Esa noche fui yo la que llegué primero a nuestro punto de encuentro. El apareció solo un minuto después luciendo sorprendido de mi puntualidad.


- Vaya… ¿Te caíste de la cama? – Preguntó gracioso.


Me reí nerviosa, muchas cosas han estado pasando, me sentía como la primera vez que nos vimos luego de habernos besado. Después de habernos tendido sobre las mantas conversamos sin tocarnos.


- ¿Y qué tal el resto de tu día? – Preguntó casual.


- Normal – Respondí.


- A mi me fue más que bien – Respondió mirando al cielo – Terminé con Hilary el domingo, pero me llamó el lunes en la mañana diciendo que teníamos que hablar, me amenazó ¿Sabes? – Preguntó acostándose de lado para tener mayor acceso a mí.


Negué con la cabeza preocupada y me recosté de lado también, de modo que quedamos tendidos frente a frente.


- Pero le dije que si ella trataba de amenazarme con su padre yo le contaría a él que ella quiso acostarse conmigo cuando regreso de vacaciones – Dijo evaluándome con cuidado.


- Nunca me lo dijiste – Le respondí sintiéndome dolida.


- No era necesario… la rechacé – Respondió con facilidad.


Quería decirle algo pero no encontré las palabras.


- Obviamente su padre pidió hablar conmigo, iba a buscarte para conversar en el almuerzo pero allí fue donde estuve. Sé que te lo has estado preguntando – Continuó acariciando un mechón de mi cabello.


- ¿Y qué pasó allí? – Pregunté intrigada de que aún estuviese en el equipo.


- Él quería saber lo que sucedía y yo le dije que era una decisión de pareja. Él me dijo que eso no era lo que su hija le había insinuado, pero supe manejar la situación bastante bien. No me botó del equipo porque el entrenador se negó a desperdiciar mi talento por un problema personal, pero al final me retiró su apoyo, así que va a ser más difícil lo del patrocinio para el equipo y bueno mi recomendación especial para las universidades se ha esfumado – Dijo con seriedad.


Lo miré tratando de ocultar mi alarma… Pero el me conocía mejor que nadie así que no funcionó. Me dio un rápido beso.


- Eyy pero todo saldrá bien, así me siento mucho mejor y yo soy bueno… Estoy seguro que ya llegará algo. Además el entrenador dijo que iba a ayudarme en todo lo que pudiese – Me dijo con confianza. Apoyé mi cabeza sobre mi propio brazo pero él se acostó sobre su espalda y me atrajo hacia él acostándome sobre su ancho pecho.


- Lo lamento – Dije sintiéndome culpable, si yo no hubiese coqueteado con Morgan, Xavier no se hubiese sentido acorralado.


- No es tu culpa, Yo… No sé si lo entiendas pero yo necesitaba hacerlo – Respondió mientras acariciaba mi espalda por debajo de mi camisa.


Así nos quedamos el resto de la noche y la madrugada, hablando de todo lo que haríamos cuando nos graduásemos. Si a él no lo seleccionan nos tomaríamos un año sabático, trabajaríamos y ahorraríamos dinero para ir a la misma universidad.



Nada más maravilloso que oírlo balbucear planeando un futuro para ambos.


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A la mañana siguiente mi carro no encendió, no importaba lo que hiciera no encendía. Papá estaba impresionado de que me las haya ingeniado para averiarlo de tal manera. Él no era ni de cerca un mecánico, pero sabía lo básico. Yo estaba realmente enfurruñada.


- Papá ¿Cómo crees que llegué aquí? – Pregunté irritada por novena vez.


- Bueno pero algo tuviste que hacerle – Me contestó imperturbable.


 Gruñí.


- No hice nada diferente a lo de siempre – Protesté de nuevo.


- Bueno es obvio que tendrás que correr para tomar el autobús así que deja de rezongar – Me reprendió sonriente.


Rodé mis ojos y tomé mi bolso del carro donde lo había dejado al tratar de encenderlo y ahí fue cuando Xavier salió de su casa y nos miró con lo que identifiqué fue una preocupación fingida.


- Julia, Sr Porter ¿Pasa algo señor? – Preguntó a mi padre con exactitud.


- El carro de Julia a muerto, ya estoy viejo para estas cosas, lo tendremos que llevar al taller luego – Dijo mi papá cerrando el capó de mi carro y encogiéndose de hombros.


Yo solo me quedé parada ahí como una tonta esperando ver alguna señal que lo delatara como el responsable de la avería cuando mi papá me llamó la atención.


- ¿Julia no tienes un autobús que tomar? – preguntó papá, mis mejillas enrojecieron y los saludé con la mano antes de darme la vuelta.


- Yo puedo llevarte Julia. Claro si no le importa Sr Porter – Dijo Xavier inocente.


- ¿Importarme? Si no le importa a ella – Dijo mi papá con una expresión rara en el rostro.


- ¿Llevarme? – Chillé.


Ahora fue el turno de papá para rodar los ojos.


- Si Julia eso fue lo que dijo – Intervino papá.


- No será necesario, el autobús será… Divertido – Dije tratando de inventar una buena excusa y fracasando en grande.



- Vamos Lia – Suplicó Xavier extendiendo su mano.


- ¿Lia? – Preguntó mi papá ceñudo, pero luego una sonrisa se extendió entre la línea que eran sus labios apretados – Así le decías cuando ustedes pasaban el rato – Dijo papá.


- ¿Lo recuerda usted señor? – preguntó Xavier, sus ojos estaban brillando más de lo normal.


- Si – dijo papá encogiéndose de hombros, restándole importancia.


Xavier sacudió su cabeza con la sonrisa ampliada en su cara.


- Vamos Lia… - Dijo y sin esperar mí respuesta tomó mi mano y me arrastró dentro de carro.



- ¿Qué rayos fue todo eso? Xavier ¡tú te atreviste a sabotear mi auto! – Lo acusé una vez dentro.


- No puedo responderte las dos cosas al mismo tiempo ¿No? – Respondió él sonriendo descaradamente y subiéndole el volumen a la versión interpretada por los Black Eyed Peas de la clásica canción “The Time Of My Life”. El sountrack de mi película favorita… Él lo sabía me regaló el poster y lo amé, aún es el poster de película más grande que tengo en mi cuarto, lo pegué en mi techo para convertirlo en lo último para ver antes de cerrar mis ojos.


Pensar en el que me obsequió Morgan me producía remordimientos.



Llegamos luego de que Xavier repitió la canción unas 3 veces… Y yo estuve encantada, prefería la versión original pero está me hacía sentir alocada, como achispada. Así que cuando llegamos casi olvidé el hecho de que era Xavier el que me estaba llevando al instituto, se sentía tan raro y sentía esas ganas estúpidas de marcar distancia entre nosotros cuando él me abrió la puerta y me arrinconó justo ahí. No se trataba de mis amigos, la que más me importaba era Aimee y ella estaba saliendo con un futbolista, así que se lo atribuí a la costumbre.


- Así que… Tienes que pagar por el transporte cariño – Dijo con malicia. Yo estreché los ojos tratando de parecer amenazante.


- En tus sueños – Dije apartándolo con facilidad. Pero eso es lo que él quería porque justo cuando di un paso el me giró con gracilidad y me besó derritiendo todos mis temores, como solo él podía hacer.


Para cuando el beso terminó supe que habíamos dado un espectáculo monumental.


Él me escoltó dentro y los murmullos eran insistentes.


- Felicidades, has hecho la interpretación de tu vida – Le dije por lo bajo.


- ¿Interpretación? – Dijo negando con la cabeza y sacudiendo los hombros por la risa - ¡Diablos! Si actuar se siente tan bien entonces tendré que plantearme eso del futbol – respondió con su sonrisa de medio lado.


Cuando estábamos pasando al lado de las porristas escuché la voz de Hilary referirse a mí.
- ¡Zorra, mosquita muerta! – Di un respingo ante el insulto y Xavier volteó y le dio una mirada que incluso heló mis huesos, se puso pálida y se fue destilando veneno con sus amigas.


- No tenías que hacerlo – Le susurré sonriendo.



- Claro que tenía que hacerlo, demasiado tiempo me he cohibido – Dijo colocando su mano en mis caderas mientras seguíamos caminando. Se sentía tan natural que poco me importaron las miradas asesinas que me enviaban las chicas que tenían la esperanza de atrapar a Xavier para el baile ahora que había terminado con Hilary.


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Eran las 7 de la noche, faltaban exactamente dos noches el baile, mis padres y yo habíamos terminado de cenar y estábamos eligiendo una película para ver cuando sonó el timbre. Mamá preguntó si estaba esperando a alguien y yo le dije que no, papá fue a abrir. Escuché el murmullo de una conversación y no le presté atención, hasta que reconocí la voz de Xavier. Debí haberme puesto roja porque mamá me miró levantando una ceja.


- Cariño… Xavier necesita decirnos algo – Dijo papá y me atraganté con una cotufa que había metido en mi boca.


- ¿Estás bien? – preguntó mamá. Asentí tomando agua.


- Quiero pedir su permiso para llevar a Julia al baile – Dijo Xavier sin mirarme. Lo cual era bueno porque seguramente mi boca estaba al nivel del piso.


- Ahh eso es maravilloso Xavier. Julia siempre va con Aimee y no me mal interpretes, adoramos a Aimee, pero ya era hora de que fuera con un chico, después de todo es su último año – Respondió mamá emocionada.


- ¿Julia tú quieres? – Preguntó papá.


- Si… quiero – Respondí tragando grueso.


- ¿Cuáles son tus intenciones con Julia? – Preguntó papá nuevamente, pero esta vez miraba con mucha seriedad a Xavier. Pensé que retrocedería ante esa pregunta, yo lo hubiese hecho, pero al contrario dio un paso al frente negándose a dejarse intimidar por él.


- Papaaaa – Gemí acerándome.


- Las más serias Señor – Contestó con rapidez para interrumpirme. Mi papá asintió pensativo.


- Cariño… Vamos a preparar más cotufas – Dijo y salió hacia la cocina palmeándole la espalda a Xavier con familiaridad.


 - Sabes que si papá supiera lo que le has estado haciendo a su hija en la parte de atrás de la casa ¡no tendrías esa sonrisa tonta en tu rostro! – Acusé en un susurro cuando se acercó a mi sonriente.


- Tampoco tú si mi madre se enterara de lo que tú le has hecho al suyo – Contestó seguro de sí mismo.



- Idiota – Murmuré con cariño antes de ponerme de puntillas para darle un rápido beso.


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Esa noche Xavier no me dio chance de encontrarlo afuera, se escabulló dentro de mi habitación pegándome un susto de muerte.


- ¿Qué rayos? Vas a matarme de un infarto – Murmuré en modalidad de grito. Él rodó sus ojos mientras se estiraba en mi cama como si lo hubiese hecho un montón de veces.


- Se ve realmente genial allá arriba - dijo señalando el poster – Casi tan genial como el cielo nocturno – Me provocó. Me acosté a su lado y él se puso de pié y fue hacia mi puerta.


- Que opinarían tus padres si encuentran tu puerta con llave – Preguntó con malicia mientras le ponía el seguro.


- Que probablemente no quiero que me despierten – Dije disfrazando mi emoción con desaprobación.


- Ahhh… Entonces mañanas dormirás hasta tarde – Dijo justo antes de quitarse su camisa y provocarme haciéndome señas con su dedo. Me levanté y mis piernas se sentían de gelatina. Le dio play a mi reproductor, no había notado que estaba encendido y empezó a besarme mientras sonaba de fondo “The time Of My Life” en su versión lenta y original.


(8)Now I've had the time of my life
No I never felt like this before
Yes I swear it's the truth
and I owe it all to you (Cool


Sentí que las lágrimas luchaban por salir y finalmente lo hicieron, me inundaron y él las recogió con sus besos.
(Cool Now with passion in our eyes
There's no way we could disguise it secretly
So we take each other's hand
'Cause we seem to understand the urgency (Cool


- Te dije que lo resolvería todo, solo tenias que dejarme manejarlo yo – Susurró en mi oído.


(Cool Yes I swear it's the truth
And I owe it all to you
'Cause I've had the time of my life
And I've searched through every open door
Till I found the truth
and I owe it all to you (Cool

- Prometo escucharte la próxima vez – respondí sintiendo que mi pecho se expandía.


(Cool With my body and soul
I want you more than you'll ever know
So we'll just let it go
Don't be afraid to lose control
Yes I know whats on your mind
When you say:
"Stay with me tonight." (Cool


- Baby no dejaré que esto se arruine una próxima vez – Dijo besándome con ternura…


(Cool"cause I've had the time of my life
No I've never felt this way before
Yes I swear it's the truth
And I owe it all to you (Cool


Fin.
 

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